Una imagen de la obra Y no ha quedado para nadie preside la entrada de la sala Kubo-kutxa de San Sebastián anunciando la exposición Matar al sueño, que estará abierta al público hasta el 5 de mayo. Y esa ha sido la obra que ha decidido donar su autora, Carmen Calvo, a Kutxa Fundazioa.

Y no ha quedado para nadie 2006 

(…)
No sé por qué os convoco
testigos de mi dicha, falso pretexto
de un creador de palabras de sombra.
El día aquel lo destruyó el silencio,
y no ha quedado nada para nadie.
Mas acaso no habré llamado en vano.
Pretexto suficiente, testimonio piadoso
Si sois fieles testigos de vuestra propia vida.

Francisco Brines, “Entre las olas canas el oro adolescente”, “Aún no” (1971).


En palabras de Alfonso de la Torre, comisario de la exposición Matar al sueño, “esta obra de Francisco Brines, hermanada, en su composición ritmada, con Y quién hay que mire, es de alguna manera una fuente de inspiración para Carmen Calvo. Sus repeticiones de formas diversas, que constituyeron sus inicios como artista, devienen ahora ilusión de múltiples retratos que se erigen, como en una cámara de espejos, ad infinitum, llegando al contemplador desde el fondo de la escena.” Este efecto se obtiene mediante la fragmentación de una imagen y su multiplicación mediante el recorte y posterior collage. Una nueva recomposición de los pedazos del mundo.

Líneas de personajes que, con aire escalonado, aparecen en la imagen, “como si mencionara el mantra de la plegaria”, en alusión a lo religioso vivido con intensidad. Enmascarados los rostros por recortes que emulan antifaces, su repetición acentúa el aire de gradación de los personajes que, como en la invocación, son presentados de forma repetida.

“Finge retratar a los otros emprendiendo más bien un viaje a la desaparición. Pues indagar sobre el rostro, este o aquellos, con intensidad, supone dejar de ‘ver’, y detener la mirada con un sentido más próximo a la duda que a la claridad. Llegando así, veloz paso seguido, a la consideración del rostro como otro, y del otro devendrá un ser distinto al apariencial. Un espejo emerge al fondo, quizás evocando que representar es tarea vana, más que añadir, despojar. Antes que el entretenimiento sobre el ornato de la superficie del mundo, sus seres o sus cosas, propone Calvo un viaje hacia la hondura de la consciencia” concluye de la Torre.

Desde Kutxa Fundazioa no queda más que agradecer a Carmen Calvo, Premio Nacional de Artes Plásticas, su aportación al patrimonio de Kutxa y recordar que la exposición Matar al sueño seguirá abierta hasta el 5 de mayo.

Una muestra que permite conocer de primera mano las distintas etapas creativas de Carmen Calvo. La selección de obras, realizada por el comisario Alfonso de la Torre y la propia artista, nos sumerge en el particular universo de esta artista conceptual, que, con su manera de hacer, ha sido entendida también por el gran público, que de una manera natural conecta con su mensaje comprometido y a menudo emotivo, a pesar de su indudable complejidad.